Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad, es la indiscutible capital de la comarca por la importancia religiosa y arquitectónica de su Monasterio. Tiene buenos accesos desde Talavera de la Reina, Navalmoral de la Mata, Trujillo y Villanueva de la Serena.

1. Viniendo desde Madrid, lo habitual es llegar por la autovía de Extremadura, y a unos kilómetros de Navalmoral de la Mata desviarse directamente hacia Guadalupe. Entramos así en Los Ibores, y si prestamos atención observaremos que pasados unos diez kilómetros de Bohonal de Ibor el paisaje cambia rápidamente. Comienzan a verse parcelas de arbolillos bien alineados y de color verde plateado, olivos, muy numerosos en el término de Castañar de Ibor y base de su economía. Pero poco a poco se transforma el entorno en un profundo valle cuyas laderas pobladas de bosques están coronadas por crestas escarpadas.
Al alcanzar este punto nos podemos considerar dentro de la delimitación geológica de Villuercas, concretamente en la cuenca del río Ibor.

Al ascender valle arriba y tras cruzar un gran puente sobre la Garganta Salóbriga, muy encajonada, se atraviesa la población de Navalvillar de Ibor, que da paso a la solitaria cabecera del río, en cuyas vertientes se combinan los aprovechamientos forestales con vestigios de bosque autóctono. Durante los frecuentes días de bruma del otoño puede apreciarse desde aquí una bonita panorámica.

Al terminar esta ligera subida, un mirador en el arcén de la carretera nos invita a pararnos justo en el punto en el que se da vista a Guadalupe. La imagen del pueblo nos obligará a tomar desde aquí las primeras fotografías, con el imponente Monasterio sobresaliendo entre las casitas que se apiñan contra él. Desde este punto, y al otro lado de la carretera, descubrimos el Humilladero, una especie de ermita de cuatro arcos y tejado, en el que los peregrinos oraban al avistar por primera vez el Santuario.

Una vez en el pueblo, es obligada la visita al Monasterio, recorrer a pie las calles adyacentes a la plaza que conservan soportales de madera llenos de plantas floridas y conocer, en tiendas y restaurantes, numerosos productos típicos artesanales y gastronómicos.

Además, si visitamos Guadalupe el jueves, nos podemos acercar al Palacio de Mirabel, edificio mandado construir en el siglo XV por los Reyes Católicos, entre frondosos bosques de castaños. De gran valor arquitectónico, recibe una romería el "Día de la Cruz", celebrada el tres de Mayo.

Una alternativa diferente al recorrido tradicional son las rutas a caballo por los alrededores de la Puebla a través de una iniciativa local.