En compañía del madroño, en umbrías o cerca de cursos de agua, crece el durillo (Viburnum tinus), (por esta razón recibe localmente el nombre de "orillera"), arbusto frondoso y verde. Sus flores blancas se disponen en grandes racimos circulares y planos y son muy duraderas, como también lo es el fruto, pequeño y de color azul metálico.

Su agradable aspecto durante todo el año y los pocos cuidados que exige hacen que sea una planta bastante utilizada en jardinería.

En toda su área de distribución, el mostajo (Sorbus torminalis) es un árbol escaso. En Extremadura sólo aparece en esta comarca, aunque de forma muy esporádica, ya que no es su hábitat más óptimo. Son difíciles de localizar los pocos ejemplares aislados que crecen en enclaves altos y fríos. Tiene grandes hojas verdes, y recibe también el nombre de "peral de monte", por el aspecto de sus frutos.

Raro como el mostajo es el arce de Montpellier (Acer monspessulanum), de menor porte que aquél y con hojas pequeñas, palmeadas y caducas. Es un arbolillo que también aparece de forma dispersa en zonas altas, habiéndose observado algunos ejemplares viviendo en lo alto de los riscos.

El enebro (Juniperus oxycedrus) es una conífera silvestre poco conocida, o al menos poco identificada como tal. Aparece en los riscos o zonas muy pedregosas, y raramente alcanza gran tamaño. Sus hojas son muy punzantes y los árboles femeninos producen bayas redondas de color verde plateado. Los frutos de un enebro muy parecido al nuestro (J. communis) son utilizados en la elaboración de ginebra.

El matorral está dominado por la jara (Cistus sp.), planta que invade inmediatamente las zonas de cultivo abandonadas, poblando en solitario grandes laderas. En algunos lugares la jara pringosa se mezcla con brezos blancos (Erica arborea) o rojos (Calluna vulgaris) y en las manchas impenetrables de umbría el tapiz se completa con labiérnagos (Phillyrea angustifolia) y ruscos (Ruscus aculeatus).

Nos vemos obligados, como mínimo a citar: acebos (Ilex aquifolium), almeces (Celtis australis), arraclanes (Frangula alnus), avellanos (Corylus avellana), cornicabras, fresnos (Fraxinus angustifolia), sauces (Salix alba), saúcos (Sambucus nigra), olmos (Ulmus minor), majuelos (Crataegus mongyna), piruétanos (Pyrus bourgaeana), cantuesos (Lavandula stoechas), endrinos (Prunus spinosa), madreselvas (Lonicera implexa), mirtos (Mirtus communis), romeros (Rosmarinus officinalis), rosales silvestres (Rosa canina), o torviscos (Daphne gnidium), para hacer referencia a los árboles y arbustos que en mayor o menor medida componen la cobertura vegetal de esta comarca.