Las especies frondosas son un conjunto de árboles con características comunes. Cuando éstos forman bosques densos con suelos sombreados, otorgan unas condiciones especiales a los seres vivos que albergan.

El castaño (Castanea sativa), aunque se le considera habitualmente una especie autóctona, fue introducido en la Península Ibérica hace mucho tiempo procedente del Mediterráneo Oriental; es un árbol muy común en la comarca, grande y de hoja caduca que forma copas muy densas y verdes.

Dependiendo de su utilización, forma dos tipos de bosque: en los castañares dedicados a la producción de fruto llama la atención la simetría; frecuentemente son formaciones cuadradas o rectangulares y los árboles están distribuidos de forma regular en filas y columnas. Su densidad es baja y por consiguiente llegan a hacerse árboles de gran porte. Navezuelas es el pueblo donde más extendido está este cultivo. En los cursos altos del Río Almonte, la Garganta de Santa Lucía y la Garganta de Viejas son muy habituales. Por este motivo la producción de castañas, el conocido y nutritivo fruto, representa una parte importante de los ingresos en este municipio.

Diferente aspecto presentan los castañares cultivados para producción de madera. Los árboles aparecen mucho más juntos y en cada planta crecen varios pies, altos y delgados, de manera que, en lugar de distinguirse la copa de cada ejemplar, forman en conjunto un bosque denso que no deja llegar la luz al suelo y hace difícil adentrarse en él. También producen castañas aunque su calidad, muy inferior a la de las otras, no permite su recolección. En estas condiciones el interior de las "paleras", nombre por el que también se conoce este cultivo, es un lugar idóneo para que se asienten especies salvajes, como los jabalíes, que con abundancia de comida y refugio viven "a sus anchas".

Cuando tienen el tamaño adecuado, se cortan "a hecho", siendo muy chocante y desolador ver un lugar que en pocos días se transforma de selva impenetrable en ladera desnuda. Sin embargo, en pocos meses los troncos segados comienzan a brotar y aparecen nuevos tallos que en rápido crecimiento visten el paisaje. El ciclo se repetirá con una nueva producción de varas, muy utilizadas como vigas en la construcción.

Los ejemplares que crecieron solitarios, tristemente muchos de ellos ya caducos o muertos por su ancianidad y por el azote de "la tiña", alcanzan dimensiones extraordinarias, teniendo a veces su tronco varios metros de circunferencia. "El castaño del abuelo" es uno de estos ejemplares. Goza de cierta fama por su magnitud y puede ser admirado desde el sendero que conecta Cañamero y Guadalupe.

Independientemente de cual sea su utilidad, los castaños contribuyen en gran medida a que el otoño sea la estación más hermosa de la comarca; al llegar los primeros fríos, el árbol comienza a cortar el flujo de savia a sus hojas, y hasta que el viento se las arranca, pasan por tonalidades amarillas, anaranjadas y marrones. En estas condiciones, grandes superficies empinadas se visten de colores cálidos que obligan a detenerse para deleitar su belleza.

Al igual que el castaño, el roble es un árbol de hoja caduca, por idéntico sistema abandona su follaje para pasar el invierno, consiguiendo sobre el paisaje el mismo efecto que aquél. La especie de roble que predomina en Extremadura es el rebollo o melojo (Quercus pyrenaica), que de forma natural se presenta como un bosque denso, de árboles delgados y muy juntos, y que al ser aclarados y disponer de espacio se convierten en ejemplares de gran tronco y voluminosa copa. Este roble, que habita en el oeste peninsular, se hace más escaso en las regiones del sur por tener un clima más seco.