Las cooperativas del campo son una buena fórmula para la modernización y viabilidad de la producción agrícola. En Navezuelas, un pueblo donde la agricultura es, con mucha diferencia, la principal fuente de ingresos para sus ochocientos habitantes, hace más de veinte años se fundó la Cooperativa del Campo "Las Villuercas".

Actualmente tiene ciento ochenta socios, y además de dar salida, en conjunto, a la producción local de castañas, judías verdes, cerezas y aceitunas, proporciona a los accionistas piensos, productos fitosanitarios, semillas, herramientas y cuanto necesitan en sus labores, quedando los beneficios de estas compraventas en las arcas de la cooperativa. Las características del suelo y la altitud de esta zona se conjugan para producir una castaña de buen tamaño, fina al gusto y fácil de pelar, que es conocida en gran parte del territorio nacional por los cientos de miles de kilos que anualmente se recolectan.

La producción de judías verdes es también muy importante y se hace posible gracias a la abundancia de vegas fértiles y agua en los valles de Viejas, Almonte y Santa Lucía. Para llegar a la obtención de estos magníficos productos hay que valorar en su justa medida la intensa dedicación de sus agricultores, hombres sabios y emprendedores que supieron reaccionar a tiempo en los momentos difíciles de la agricultura de los años 70 y 80.

La apicultura tiene buena aceptación en esta zona y tradicionalmente ha constituido un complemento a la autosuficiencia familiar, si bien cada vez son más los "colmeneros" a título principal. El Consejo Regulador de Denominación de Calidad de Miel Villuercas-Ibores, con sede en Cañamero, y perteneciente a la Consejería de Agricultura y Comercio, vela porque los productos apícolas que se etiqueten con esta denominación sean producidos en la comarca, y vigila su composición: acidez, ausencia de residuos, etc. Como beneficio directo, ofrece al apicultor mediación desinteresada en la venta de productos, promoción de éstos, acceso a las subvenciones, formación, información sobre nuevas técnicas y adquisición de material o reparto gratuito de productos anti-plagas.

Cañamero es un pueblo conocido, entre otras cosas, por su vino. En la localidad existen seis o siete empresas que elaboran y comercializan el exquisito caldo, además de muchas bodegas familiares (pitarras), donde el producto obtenido se dedica al consumo particular. Su prestigio y excelentes características se deben a las condiciones del suelo, un minucioso seguimiento de todos los procesos de elaboración y la aplicación de una cultura vitivinícola que desde los ancestros ha pasado de padres a hijos. Los bodegueros locales saben perfectamente que de las uvas criadas en tierras pobres se obtiene poco vino pero de muy alta graduación.

La recolección es exhaustiva, y se realiza cuando el fruto, principalmente de clase "alariz", "morisca" "marfal" o "palomina" está bien "cosechado" (maduro). Se consigue así un vino clarete que en Cañamero denominan "ojo de gallo". Una vez seleccionadas las uvas, se estrujan, operación que está ya muy mecanizada, aunque en algunas explotaciones aún se siguen pisando de forma artesanal. El mosto y el ollejo pasan a los conos de barro de las bodegas, ubicadas en semisótanos y construidas de tal forma que mantienen una temperatura constante durante todo el año. Durante la fermentación, que dura aproximadamente un mes, será necesario hundir frecuentemente la "casca" con el "mecedor" para que el proceso se complete. Pasado este período se trasiega por la parte inferior, y el vino joven pasa a otros conos para envejecerse. Como aprovechamiento secundario, la "casca" puede destilarse para obtener aguardiente.

Guadalupe también posee su licor propio: "la gloria", tradicionalmente elaborada con aguardiente, mosto, hierbas y café, de uso y elaboración estrictamente familiar.

Si algún egregio rey que cabalgara hoy por Villuercas-Ibores tuviera que ir poniendo de nuevo nombre a los pueblos, Castañar de Ibor seguramente pasaría a llamarse Olivar de Ibor. En la gran cantidad de olivares diseminados por sus rañas y laderas predominan los olivos de clase "cornezuelo", aunque también se cultivan las variedades "manzanilla" y "original".
Las aceitunas recolectadas cada año se cuentan por millones de kilos. Las características del fruto, y el poco tiempo que transcurre desde que se recolecta hasta que se "deshace", repercuten en un aceite de extraordinaria calidad que se distribuye por toda la nación. En las almazaras del pueblo puede adquirirse aceite de oliva virgen de escasísima acidez, precintado y registrado sanitariamente.

La cereza es una fruta muy apetecible que goza aquí de cierta dedicación; en Berzocana existen varias fincas dedicadas a este fin. En menor medida y de forma más puntual, se cultivan también en Navezuelas, Cañamero y Navalvillar de Ibor.